(Agraria.pe) El escenario histórico de estrés meteorológico debido al fenómeno de El Niño generará cambios en la productividad agropecuaria en el continente, advirtió el Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Muhammad Ibrahim.
Ibrahim precisó que El Niño se presenta esta vez con características diferentes y más severas que en ocasiones anteriores y requiere respuestas territoriales diferenciadas, preparación y acción anticipatoria, temas en los que está trabajando el IICA con los países del continente. Precisó, en ese sentido, que Centroamérica y el Caribe concentrarán las mayores caídas en productividad agropecuaria mientras que parte del Cono Sur podría registrar aumentos.
Actuar antes de la crisis
“Fortalecer la resiliencia frente a El Niño exige anticipar sus efectos y coordinar respuestas, para lo cual se debe entender cómo se propagan los impactos y aprender de las experiencias previas para actuar antes de que los riesgos se conviertan en crisis”, dijo.
El Director General del IICA explicó que el fenómeno altera los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones y que la capacidad de respuesta depende de factores como la existencia de alertas tempranas, seguros agropecuarios, financiamiento y coordinación.
“Los impactos del fenómeno en los sistemas agroalimentarios -sostuvo- podrán verse en precios, ingresos de los agricultores, medios de vida y seguridad alimentaria. La magnitud de esos impactos no solo dependerá de la intensidad del fenómeno, sino también de la exposición, las vulnerabilidades y la capacidad de respuesta de cada territorio”.
El Niño -que según las proyecciones continuará hasta junio o julio de 2027- muestra un comportamiento diferenciado en la región: más seco en Centroamérica y el Caribe y más lluvioso en la costa del Pacífico de Ecuador y Perú y en el Cono Sur.
Ibrahim explicó que, por ese motivo, se espera que caigan los rendimientos en Centroamérica de cultivos como maíz y arroz, mientras que en Argentina podrían elevarse las cosechas de trigo, maíz y oleaginosas.
“El promedio regional es levemente positivo por el peso de Brasil y Argentina, pero oculta pérdidas en países, productos y hogares que dependen de la agricultura de secano”, puntualizó.