(Agraria.pe) El arranque de la campaña de uva de mesa 2026 en la zona sur del Perú ha encendido las alarmas técnicas de los productores debido a la aparición de anomalías en el desarrollo de las plantas.
En los campos se observan casos de baja fertilidad, una marcada heterogeneidad con diferentes tipos de racimos coexistiendo en una misma vid y un notorio corrimiento de racimos. Aunque la tentación inmediata es atribuir estos problemas exclusivamente a las condiciones climáticas del momento de la poda, la raíz del problema es más compleja y se remonta a la temporada previa.
De acuerdo con Luis Garavito Calmet, gerente corporativo agrícola de William H. Kopke Jr. Perú, el origen de este escenario se sitúa en el comportamiento climático del año pasado.
"Para los que venimos podando más de 20-25 años en Ica la zona sur del Perú, sabemos que no solo el frío en el momento de la poda y el brotamiento nos causan estos problemas. Esto va más allá y su historia nace en la campaña anterior del 2025", sostuvo.
Mala inducción y el problema del sobrevigor
El primer factor crítico identificado por el especialista es la deficiente inducción de racimos ocurrida durante el año 2025, un proceso de diferenciación de la yema que ocurre en la uva de mesa poco antes de que inicie la floración. El año anterior se caracterizó por ser más cálido, lo que dejó una huella fisiológica negativa en los viñedos:
Falta de reservas en postcosecha: "Llegando con follaje verde"
El segundo proceso clave que explica las anomalías actuales es la maduración o terminación de la formación del racimo durante la etapa de poscosecha de la campaña anterior. Aunque la inducción inicial fue de regular a buena —logrando formar racimos de diversos tamaños—, las altas temperaturas del verano y la persistencia de un follaje muy activo limitaron la capacidad de la planta para traslocar y guardar reservas energéticas esenciales.
Al respecto, Garavito Calmet describe el estado actual de los campos antes de la intervención: "Estamos llegando con un follaje muy verde a poda".
Frente a esta situación, el especialista señala que se han observado mejores resultados en aquellos campos donde los productores optaron por la aplicación de madurativos o reguladores antigiberélicos para inducir la maduración del tejido.
El factor frío y el comportamiento tropical de la vid
El panorama se vuelve aún más complejo al cruzar estos antecedentes con las temperaturas frías. El descenso térmico durante la poda actúa como un factor agravante que empeora el corrimiento de los frutos. Bajo este escenario, no sería inusual que los productores se enfrenten a un marcado corrimiento o a un volumen significativamente menor de racimos en sus cosechas.
A modo de conclusión, el especialista advierte sobre el cambio en la dinámica agrícola de la región debido a las nuevas condiciones climáticas: "Estos últimos años la uva de mesa tiene un comportamiento más tropical y estos son algunos de sus efectos iniciales".