(Agraria.pe) Si bien la mayoría de perspectivas sobre lo que significa el Fenómeno del Niño Costero para el Perú este año son alarmantes, el ex ministro de Agricultura (Midagri) Ángel Manero, mantiene una mirada con otros matices, siempre haciendo la salvedad que sus planteamientos se sostienen en su largo conocimiento empírico del terreno agrícola.
Bajo esta interpretación personal, sostiene, por ejemplo, que el calentamiento anómalo del mar se encuentra ya muy cerca de alcanzar su fase más aguda:
"El Niño Costero se acerca a su pico más caliente: última semana de julio a primeras semanas de agosto. A partir de allí, nuestro mar costero se enfriará lentamente. Para fines de noviembre ya tendremos condiciones normales, sin riesgo de lluvias intensas o inundaciones".
Verano 2027: Una lectura particular sobre el Niño Global
En el escenario post-Niño Costero, y ante la preocupación generalizada por la llegada del Niño Global para el verano de 2027, el exministro plantea un diagnóstico que difiere de las alarmas habituales. Según su apreciación de las variables meteorológicas, la posibilidad de un escenario catastrófico en la costa es sumamente baja, definiendo las previsibles precipitaciones como parte del comportamiento estacional rutinario.
"Para el verano 2027 solo quedará el Niño Global. Que nos digan que un Niño Global nos traerá lluvias torrenciales o inundaciones a la costa peruana, ello es bastante incierto y poco probable. Como todos los veranos, se activarán algunas quebradas, pero nada dramático”, complementó.
Advertencia agrícola basada en su diagnóstico de campo
Donde el exministro sí centra su preocupación —siempre bajo el paraguas de su hipótesis personal de trabajo— es en el régimen de lluvias de la vertiente occidental andina. De acuerdo con su estimación, el retraso en las precipitaciones de la sierra generará un impacto directo en la disponibilidad de agua para los valles de la costa, lo que lo lleva a sugerir una medida drástica para los agricultores del litoral.
"Algo que sí hay que alertar es que las lluvias de sierra estarán atrasadas este año y deben empezar cerca de la quincena de diciembre. Es decir, este año no se debe realizar la campaña chica de arroz en la costa", sostuvo.
Un llamado a la preparación
Finalmente, Manero Campos concluye su análisis marcando una clara distancia entre los modelos predictivos institucionales y su propio método de evaluación. Al cierre de su pronunciamiento, reitera que sus afirmaciones corresponden a una proyección propia construida desde la práctica agrícola, aunque insiste en que el país no debe perder de vista los riesgos climáticos que él prevé para el mediano plazo.
"Al margen de mi pronóstico del clima —basado en conocimiento empírico de campo— el país debe prepararse seriamente para un Niño que es probable que llegue a partir de 2028".