(Agraria.pe) En la última década, Perú se consolidó como el principal exportador mundial de quinua y desplazó a Bolivia, líder histórico del mercado. Sin embargo, el volumen exportado muestra un estancamiento preocupante: se mantiene en torno a las 50,000 toneladas anuales. Así lo advirtió Augusto Garland, director de investigación y desarrollo de JIWRA, quien plantea la pregunta de fondo: ¿qué hacer para salir de ese entrampamiento?
Un techo de 50,000 toneladas
Según las cifras citadas por Garland, las exportaciones peruanas pasaron de 41,905 toneladas en 2015 a 44,761 en 2016 y a 52,107 en 2017. Desde entonces se han movido en un rango de 50,000 a 55,000 toneladas por año: 51,726 en 2018, 49,479 en 2019, 51,620 en 2020 y 52,189 en 2021.
Las caídas de 2022 y 2023, con aproximadamente 47,894 y 45,694 toneladas respectivamente, se debieron a una fuerte contracción en la producción. En 2024 el volumen se recuperó hasta las 53,914 toneladas. Las cifras provienen de Sierra Exportadora (2015-2021), repositorios académicos (2022-2023) y análisis de mercado (2024).
Bolivia tampoco crece
El panorama del principal competidor tampoco es de crecimiento. Bolivia mantiene un volumen importante, pero sus exportaciones han fluctuado, con un pico en 2014 y una tendencia a la baja en años recientes. En 2015 registró una caída significativa, con 25,355 toneladas; en 2017 alcanzó 32,347 toneladas, un mínimo histórico hasta ese momento; en 2020 rondó las 26,000; y en 2024 llegó a 29,435 toneladas. En conjunto, la tendencia general muestra un estancamiento para Perú, mientras que Bolivia ha enfrentado más fluctuaciones y también un estancamiento relativo.
Un mercado concentrado en Sudamérica
El mercado mundial está fuertemente concentrado en Sudamérica. Para 2024, Perú aportó 53,950 toneladas, equivalentes al 44.7% de las exportaciones globales, mientras que Bolivia sumó 29,435 toneladas, el 28% del mercado. Les siguen, con una participación mucho menor, España (4,291 toneladas), India (4,230) y Canadá (cerca de 3,000). Aunque estos tres países pesan poco hoy, se espera que su participación crezca durante la próxima década.
El diagnóstico: grano a granel y sin valor agregado
Para Garland, la causa del estancamiento es clara. "Nos hemos enfocado en la exportación de grano perlado a granel sin buscar diversificar ni agregarle valor a la cadena productiva", sostiene. A su juicio, existe una gran oportunidad en mercados en crecimiento, como el de las proteínas vegetales y el de los almidones.
El mensaje del especialista es directo: si el Perú quiere mantener su liderazgo mundial, el sector debe empezar a repensar el negocio.