(Agraria.pe) El manejo de fitonematodos en la agricultura moderna está transitando de los métodos tradicionales de erradicación química hacia la comprensión de las interacciones biológicas subterráneas. Según detalla Carlos Rodríguez Leo, líder en el diseño de ensayos de investigación para agricultura sostenible, la clave para proteger los cultivos podría hallarse en la rizósfera, un entorno dinámico donde las señales químicas gobiernan el comportamiento de las plagas.
Rodríguez Leo enfatiza que los nematodos no se desplazan al azar, sino que su capacidad para localizar y colonizar el sistema radicular depende enteramente de los estímulos químicos presentes en el suelo. Es en este punto donde la utilización de compuestos terpénicos surge como una estrategia defensiva de alto valor biológico.
Mecanismo de acción: Confusión y desgaste energético
Los terpenos actúan como agentes disruptores en la comunicación entre la plaga y el cultivo, operando bajo tres frentes principales durante la fase de búsqueda del nematodo:
Fortalecimiento interno de la planta
El impacto de estos compuestos no se limita a la desorientación externa de la plaga. A nivel interno, los terpenos actúan como eliciadores capaces de inducir y activar respuestas de defensa bioquímicas y estructurales en el propio tejido vegetal de la planta:
Para el especialista, el futuro del control fitosanitario sostenible no radica únicamente en diseñar herramientas para eliminar de forma directa a los nematodos, sino en descifrar, hackear y aprovechar las señales químicas que gobiernan la interacción raíz-nematodo dentro del complejo ecosistema de la rizósfera.