06 noviembre 2026 | 10:01 am

El Niño regresa con fuerza y estos son los cultivos en riesgo en Sudamérica

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El Niño regresa con fuerza y estos son los cultivos en riesgo en Sudamérica
El arroz, el maíz, las papas, la soya y las frutas de exportación enfrentan una temporada marcada por el estrés hídrico. Los expertos advierten que una gestión eficiente del agua será clave para limitar las pérdidas.

(Agraria.pe) El fenómeno climático El Niño se está desarrollando con una intensidad que no se veía desde hace años, y su impacto ya genera preocupación en los principales sectores agrícolas de Sudamérica. La Organización Meteorológica Mundial advierte que existe una alta probabilidad de que el evento alcance una intensidad histórica, con el potencial de convertir a 2026 o 2027 en el año más cálido jamás registrado. Para Perú, Chile, Argentina y Uruguay, las perspectivas presentan distintos riesgos según la región y el cultivo, pero con un denominador común: el agua volverá a ser el recurso más crítico de la temporada.

¿Cuáles son los cultivos más expuestos?
En Perú, las alertas son específicas. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) advierte que, entre septiembre y noviembre, los niveles de riesgo agroclimático para cultivos clave como el arroz y la papa oscilan entre alto y muy alto. En conjunto, estos cultivos representan el 38,2 % de la superficie agrícola del país. El mango, los arándanos y las aceitunas también están en riesgo. Se espera que las altas temperaturas del aire afecten la inducción floral y los ciclos de floración, fundamentales para los principales cultivos de las regiones costeras del centro y norte del Perú.

En Perú, el calor durante la segunda mitad del año podría acelerar las cosechas de uva, reducir el tamaño de las bayas y alterar los periodos de producción tradicionales en regiones como Piura e Ica. En Chile, las cerezas, concentradas en las regiones de O'Higgins y Maule, son consideradas el cultivo que enfrenta el mayor nivel de riesgo.

A nivel regional, los cultivos más expuestos incluyen el maíz y la soya, especialmente en zonas donde El Niño altera los calendarios agrícolas, reduce la humedad del suelo e incrementa el estrés térmico de los cultivos.

Argentina y Uruguay cuando el problema no es la falta de agua, sino el exceso
En Argentina y Uruguay, históricamente, El Niño ha provocado el efecto contrario: precipitaciones superiores al promedio en la región pampeana y las zonas costeras. Si bien esto puede favorecer los rendimientos cuando las condiciones son manejables, un evento de alta intensidad plantea un desafío diferente.

La cosecha de maíz de la campaña 2025/26 en Argentina ya ha experimentado retrasos significativos debido al exceso de humedad, según un informe publicado en agosto por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Algunos campos aún esperaban ser cosechados poco más de un mes antes del inicio de la nueva temporada de siembra. El trigo también enfrenta riesgos cuando las lluvias excesivas coinciden con etapas críticas de desarrollo del cultivo, mientras que la soya es vulnerable cuando se producen encharcamientos durante la floración o el llenado de granos.

En todos estos casos, el exceso de agua en el momento inadecuado puede generar pérdidas tan reales como las provocadas por la sequía. La capacidad de gestionar el riego con precisión, sin depender exclusivamente de las precipitaciones, sigue siendo un factor clave para marcar la diferencia.

El agua en el centro del desafío
Más allá de los patrones irregulares de precipitaciones, el estrés hídrico representa la principal amenaza. En el sur del Perú, se prevé que las lluvias lleguen más tarde de lo habitual. Normalmente, las precipitaciones comienzan en octubre, pero podrían retrasarse hasta noviembre o diciembre, lo que podría generar estrés hídrico en los cultivos durante etapas críticas de su desarrollo.

Para Sacha Hoffmann, director general de Komet Irrigation, este escenario pone de manifiesto una vulnerabilidad estructural de la agricultura latinoamericana.

«El Niño no es nuevo, pero cada vez que llega nos enfrentamos al mismo desafío: tomar decisiones de riego demasiado tarde. La tecnología moderna de riego por pivote ofrece a los agricultores un control mucho mayor sobre cuándo, dónde y cuánta agua aplicar. En periodos de escasez de agua o precipitaciones irregulares, mejorar la eficiencia del riego puede ayudar a proteger el rendimiento de los cultivos y, al mismo tiempo, aprovechar mejor cada litro de agua disponible», señala Hoffmann.

Riego por pivote una respuesta, no una promesa
En regiones con una alta variabilidad climática, los sistemas de riego por pivote permiten aplicar agua con precisión, reducir el desperdicio y garantizar que cada litro llegue a las zonas donde los cultivos más lo necesitan. En cultivos de alto valor, como los arándanos, el maíz y las papas, este nivel de control puede marcar la diferencia entre una cosecha afectada y una temporada de cultivo viable.

La premisa de Komet Irrigation es sencilla: en contextos de escasez de agua o disponibilidad irregular, desperdiciarla no es solo un problema ambiental, sino también una pérdida económica directa.

Un año para tomar decisiones
Los expertos prevén que el mayor impacto de El Niño podría concentrarse entre el último trimestre de 2026 y los primeros meses de 2027. Esto deja a los agricultores un periodo breve, pero significativo, para revisar y optimizar sus sistemas de riego antes de que la temporada agrícola entre en su fase más crítica.

La pregunta no es si El Niño afectará a los cultivos. La evidencia indica que ya está en marcha. La pregunta es qué tan preparados están los agricultores para gestionar su impacto.

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Redacción aredaccion@agraria.pe
Equipo editorial de Agraria.pe encargado de la búsqueda, selección y difusión de información relevante para el sector agrario.
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