(Agraria.pe) El sector citrícola peruano consolida su posicionamiento en las cadenas de suministro globales gracias al dinamismo de sus regiones productoras. De acuerdo con el análisis comercial de Sofía del Río, especialista en gestión de mercados y productos frescos, la naranja Valencia se ha transformado en un componente estratégico de la agroexportación nacional, sustentada en la alta calidad, sabor, elevado contenido de jugo y creciente demanda internacional que registra el fruto cultivado en la Selva Central del Perú.
Las provincias de Chanchamayo y Satipo, ubicadas en la región Junín, se posicionan como las zonas clave de producción de esta variedad. Su consolidación agrícola responde a condiciones agroclimáticas privilegiadas que incluyen un clima tropical, abundante disponibilidad de recursos hídricos, suelos de alta fertilidad y una arraigada tradición agrícola. Estas variables permiten el desarrollo de una fruta caracterizada por su atractivo color, buen calibre, elevada jugosidad y una óptima vida poscosecha; atributos indispensables para cumplir con las exigencias de los compradores en el exterior.
Cifras récord y principales destinos durante 2025
El desempeño comercial registrado durante el año 2025 refleja una aceleración en los volúmenes de comercialización y en el valor FOB de los despachos:
Dentro de la estructura de distribución global, los principales destinos comerciales para la fruta fresca de la Selva Central continúan siendo Estados Unidos, la Unión Europea y Chile. Estos bloques económicos destacan por exigir rigurosos estándares de calidad, trazabilidad e inocuidad alimentaria.
Impacto socioeconómico en la cadena de valor
Más allá de los indicadores macroeconómicos y aduaneros, la actividad productiva de la naranja Valencia opera como un motor de desarrollo social en las provincias de Junín. Cada campaña moviliza un encadenamiento productivo que beneficia directamente a miles de familias locales, integrando las operaciones de pequeños y medianos productores independientes; cooperativas agrarias y centrales de acopio; plantas empacadoras y servicios de transporte terrestre; agencias exportadoras encargadas de la logística internacional.
Ante la tendencia global de consumo orientada hacia alimentos saludables, naturales y sostenibles, la naranja Valencia peruana cuenta con una ventana de oportunidad óptima para fortalecer su participación de mercado. La confluencia de calidad de origen, sostenibilidad en el manejo del cultivo, ubicación geográfica estratégica y competitividad empresarial perfila al Perú como un actor con alto potencial de crecimiento dentro de la industria citrícola global, dinamizando la generación de empleo y el valor agregado en el campo.