(Agraria.pe) La volatilidad de las variables atmosféricas ha llevado a la industria del arándano en el Perú a adoptar un enfoque de máxima cautela informativa para el inicio de la temporada comercial. Ante la presencia de condiciones climáticas atípicas registradas durante las últimas semanas, la Asociación de Productores y Exportadores de Arándanos del Perú (Proarándanos) publicó su primera proyección para la campaña 2026-27 bajo un esquema técnico acotado exclusivamente a las próximas 10 semanas.
El gremio precisó que formular estimaciones agregadas para el cierre de la temporada —cuyo horizonte comercial se extiende hasta abril de 2027— resultaría prematuro debido al elevado nivel de incertidumbre actual. En consecuencia, el reporte sectorial se limita a evaluar el comportamiento del tramo inicial de la campaña, periodo en el que se proyecta exportar aproximadamente 56 millones de kilogramos de arándanos frescos hasta la semana 33 del año.
Factores de crecimiento en el tramo inicial y variedades líderes
El volumen proyectado para estas primeras semanas supera los registros observados en el mismo tramo de la campaña de exportación 2025-26. Los componentes técnicos e industriales que sustentan este incremento en los despachos iniciales son los siguientes:
Variables de riesgo climático ante la amenaza de El Niño
A pesar del optimismo inicial derivado de la ampliación de hectáreas, Proarándanos advierte que las cifras de este primer tramo no anticipan necesariamente la tendencia que marcará el resto de la temporada. La proyección se elaboró con datos que reflejan el comportamiento previo al incremento de temperaturas observado recientemente en las zonas de producción, un factor meteorológico que amenaza con afectar de manera directa la floración y el desarrollo óptimo del fruto durante los meses que concentran el pico de la campaña.
Ante la inminencia de un nuevo evento climatológico adverso de características similares a El Niño, los analistas de la asociación no descartan que ocurra una reducción en la productividad agraria durante el tramo medio de la campaña. De materializarse este escenario de estrés térmico, la contracción en los rendimientos por hectárea tendría que ser parcialmente compensada por el aporte productivo de las nuevas áreas geográficas incorporadas y por una probable extensión cronológica del período regular de exportación.
Con el objetivo de mitigar las asimetrías de información en la cadena logística, la asociación mantendrá un monitoreo permanente junto a productores y exportadores, previendo publicar una actualización técnica de este panorama en un plazo de cuatro semanas, sujeta a la estabilidad de los datos climatológicos disponibles.