(Agraria.pe) El Comité de Granos Andinos y Legumbres de la Asociación de Exportadores (ADEX) promueve espacios de diálogo con la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat) y plantea medidas para dinamizar estas cadenas productivas con el objetivo de fortalecer su competitividad.
Durante una reunión se abordaron temas vinculados a la calificación de operaciones no reales y acciones de control que generan preocupación en el sector. Se advirtió que en algunos casos no se aplicaría el principio de razonabilidad, debido a requerimientos excesivos y solicitudes de información de terceros ajenos al contribuyente.
El sector de legumbres secas atraviesa un escenario complejo, marcado por factores climáticos, regulatorios y de competencia internacional. Las legumbres que se exportan se cultivan en Piura y Chiclayo, zonas secas que dependen de las lluvias y comparten recursos hídricos con el arroz, cultivo de alto consumo de agua. El fenómeno de El Niño Costero en el 2023 impactó estas áreas, reduciendo la oferta que se destina a los mercados internacionales.
A ello se suma una fuerte competencia internacional: el frijol Castilla de Myanmar y Madagascar; pallares de China y España (garrofón); frijol de palo (gandules) de Angola y otras zonas de África; y frijol canario (mayocoba) de México.
En materia normativa, persiste un desafío en el cumplimiento de los límites de pesticidas y metales pesados, especialmente para la Unión Europea, lo que afectó el flujo exportador. Además, parte de la oferta no siempre cumple con los estándares exigidos, en un contexto de sobreproducción y mayores barreras comerciales.
Estrategia
Pese a este contexto, las legumbres peruanas poseen atributos diferenciadores. Perú es reconocido por sus pallares y habas de calibres grandes, el frijol canario de cocción suave y un frijol castilla de calidad superior frente a competidores como Madagascar o Myanmar.
El Comité plantea alinear las próximas cosechas a los requisitos internacionales de calidad e inocuidad, fortalecer el control de los procesos productivos, prevenir contaminantes y articular un trabajo conjunto entre el sector público y privado, desde el asesoramiento a agricultores hasta el monitoreo de la cadena.
En ese sentido, subrayó que solo con un esfuerzo coordinado se podrá elevar la curva de exportación y consolidar la competitividad en los mercados internacionales.