08 abril 2026 | 10:22 am Por: Redacción

Fertilizantes en alza: costos presionan al agro y obligan a las empresas a ajustar estrategias en el campo

Fertilizantes en alza: costos presionan al agro y obligan a las empresas a ajustar estrategias en el campo
El precio de la urea sube más de 77% en lo que va del año, impulsado por tensiones geopolíticas, mayores costos energéticos y restricciones comerciales. En este escenario, el sector revisa inventarios y ajusta la fertilización, en medio de la incertidumbre. ¿Se repite la escasez generada por la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022?

(Agraria.pe) En el 2022, a raíz de la guerra entre Rusia y Ucrania, el precio del fertilizante urea —el principal utilizado en el Perú— llegó a triplicarse debido a la escasez global. Cinco años después, la incertidumbre vuelve a instalarse en la agroindustria ante el temor de que el conflicto en el Medio Oriente marque el inicio de un escenario similar en el mercado de fertilizantes.

Y es que, en lo que va de este 2026, la urea se ha apreciado más del 77%, alcanzando precios de US$687.50 la tonelada. Esto representa una variación interanual superior al 100%, según información recopilada por la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP).

Otros fertilizantes también registran alzas significativas. El nitrato de potasio pasó de US$850 la tonelada en enero a US$1.300 al cierre de marzo —un aumento de 40%—; el sulfato de potasio se encareció cerca de 30%, con precios de US$750 y US$900 la tonelada; y el nitrato de amonio bordea los US$650 la tonelada, un aumento de hasta del 50%, según la Asociación para el Desarrollo Agropecuario Sostenible (ADAS), que reúne a 31 empresas agroexportadoras de La Libertad.

Las razones del alza
Los aumentos responden a una combinación de presiones globales intensificadas en los últimos meses, en un contexto marcado por el conflicto en Medio Oriente.

Luis Quiros, director de la Maestría de Administración de Agronegocios de ESAN, identifica cinco factores: el contexto geopolítico, que ha alterado la producción y el comercio; las tensiones en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de un tercio de la urea exportada en el mundo; el alza del gas natural, insumo clave en la producción de fertilizantes nitrogenados; el crecimiento de los fletes marítimos; y el comportamiento de mercados con restricciones a las exportaciones —como en el caso de China— y efectos especulativos.

La situación se complejiza para el Perú por su alta dependencia de la importación de fertilizantes sintéticos. De acuerdo con Mario Salazar, de la Asociación de Agricultores e Industrias, Alimentos y Bebidas (ADEX), el 90% de los productos nitrogenados son importados, principalmente de China y Rusia, y más del 40% corresponde a urea.

Si bien el encarecimiento alcanza a todos los actores del sector, son dos grupos los más afectados, según Von Hesse Consultores y exministro de Agricultura. El primero es la agricultura familiar intermedia, que integra al circuito comercial, pero que es más vulnerable a la volatilidad de los precios. El segundo grupo son las agroindustrias exportadoras que utilizan fertilizantes nitrogenados en mayor proporción, especialmente en cultivos como papa blanca, arroz y maíz amarillo duro.

En tanto, un impacto mayor enfrentan los agroexportadores, que no solo utilizan urea, sino también fertilizantes más sofisticados para garantizar productividad y calidad. Estos se concentran en Ica, Piura, La Libertad y Lima, ocupando más del 5% de los terrenos agrícolas del país.

“El uso de fertilizantes de última generación incide en la productividad y eso permite cumplir con la demanda frecuente de los mercados internacionales”, menciona Von Hesse.

Uso de fertilizantes
Los requerimientos de fertilizantes varían según el tipo de suelo y cultivo. En La Libertad, por ejemplo, los suelos usados en los valles de Virú y Chao, irrigados por el Proyecto Especial Chavimochic. Estas zonas conservan características de tierras eriazas, con suelos naturalmente pobres en nutrientes, lo que incrementa la necesidad de fertilización.

Perú es el primer productor de arándanos y el segundo en paltas a nivel mundial. Ambos productos, junto con las uvas, el café y el cacao, se encuentran entre los principales de la canasta agroexportadora, lo que eleva la sensibilidad del sector frente al encarecimiento de insumos como los fertilizantes.

En La Libertad, los cultivos más sensibles a este escenario son los de alta densidad, es decir, aquellos que requieren una mayor cantidad de plantas por hectárea, como los arándanos. Estos, actualmente en fase de brote previo a la floración y fructificación, demandan mayores niveles de fertilización, explica Yuri Armas, presidente de ADAS.

“Los cultivos que son afectados con el alza de precios son aquellos que tienen potenciales de rendimientos altos y que necesitan mayor aporte de nitrógeno, potasio y calcio”, menciona.

Las fases fenológicas —es decir, el desarrollo biológico de un cultivo— también determinan el tipo de fertilizantes y las cantidades a aplicar. Durante el crecimiento se utilizan productos ricos en nitrógeno, mientras que en la precosecha se prioriza el potasio, clave para la calidad del fruto.

En el caso de la palta, que se cultiva principalmente en Lima y Huancavelica, pero también en el norte peruano, pese a estar en cosecha, los agricultores ya abonan los paltos para la siguiente campaña.

En conjunto, los cultivos intensivos en fertirriego —es decir, la aplicación de fertilizantes a través del agua de riego—, como arándanos, uvas, mango y paltas, son los más vulnerables. En el caso de la uva, el uso se concentra en etapas críticas en las que una mala fertilización afecta la calidad exportable. En cuanto a los cítricos, el efecto es más gradual, obligando a ajustar los programas nutricionales de las plantas.

Impacto en los costos
A nivel de agroindustrias, Campool utiliza nutrientes como nitrógeno, potasio y calcio, insumos con una “participación relevante dentro de la estructura de costos”, comenta su CEO, Ricardo Naranjo. Aun así, “el impacto ha sido relativamente acotado, en parte porque los incrementos son recientes y se vienen incorporando progresivamente en los ciclos productivos”.

En ese sentido, Salazar de ADEX señala que los fertilizantes representan cerca del 30% del costo de producción de un cultivo. Aunque el impacto aún es acotado, ya presiona los márgenes.

“El alza de precio de entre 30% y 35% en fertilizantes como la urea podría incrementar en alrededor de 6% el costo total de producción agrícola, reduciendo los márgenes de los pequeños productores”, explica.

A esto se suma el aumento de 15% en los fletes trasladado de personal y logística hacia plantas de procesamiento, señala Armas. Con una campaña de palta a cuatro semanas, el transporte marítimo también amenaza sus ganancias.

El peor escenario sería repetir el 2022, cuando hubo escasez de fertilizantes. En ese momento, los precios se triplicaron, elevando los costos de los alimentos. Por ahora, “estamos muy lejos de una situación así”, menciona Salazar de ADEX.

Sin embargo, el riesgo persiste si el escenario se prolonga. “Si a junio esto se mantiene, la afectación sería mayor, y si llega a setiembre u octubre, ahí vamos a sentir realmente el problema. Hoy tenemos un problema de mayores costos”, agrega el vocero de ADAS.

Por ahora, las empresas están absorbiendo los costos y sacrificando márgenes. Desde Camposol prevén un escenario de presión en precios y mantienen su estrategia enfocada en eficiencia y continuidad operativa.

“Hemos fortalecido relaciones de largo plazo con proveedores estratégicos y optimizado nuestra planificación agrícola. Adicionalmente, venimos evaluando alternativas técnicas que nos permitan sostener los niveles de productividad con un uso más eficiente de recursos. En esa misma línea, estamos avanzando en evaluar esquemas de abastecimiento más directos, incluyendo la importación de ciertos insumos”, refiere Naranjo.

En términos generales, Gabriel Amaro, de AGAP, descarta una caída en la competitividad. Tampoco pueden elevar precios, pues estos los fija el mercado internacional y existen contratos firmados. No obstante, aunque no pueden dejar de usar fertilizantes, las compañías sí pueden optimizar su aplicación.

“Lo que sucede ahora es una absorción de costos, porque las empresas han comenzado a replantear su estrategia de fertilización. En ese contexto hay estrategias como realizar análisis de suelo, porque algunas zonas no requieren una fertilización tan agresiva. Así, aunque los precios han subido, se puede optimizar el uso de fertilizantes, reduciendo dosis, sustituyendo insumos o prolongando su aplicación”, puntualiza Salazar.

Fuente: El Comercio

 

Etiquetas: fertilizantes