(Agraria.pe) Más de 8000 consumidores, chocolateros y empresarios se reunieron en Chocoa 2025, uno de los eventos más prestigiosos del mundo dedicado al cacao sostenible, celebrado en Ámsterdam, Países Bajos. En medio de las catas, charlas y negociaciones, una presentación destacó por su capacidad de transportar al público miles de años atrás, a la Amazonía. El arqueólogo Quirino Olivera, director de Huaca Montegrande, subió al estrado para compartir un hallazgo que reescribió la historia del cacao: las evidencias del Theobroma cacao más antiguo del mundo, encontradas en Jaén, Cajamarca.
Chocoa, evento que cada año reúne a especialistas de toda la cadena de valor del cacao, se convirtió por un momento en un espacio de reflexión histórica. Con más de 5300 años de antigüedad, este descubrimiento desafía las teorías previas sobre el origen del cacao y subraya la importancia de la Amazonía en el desarrollo cultural y económico de las primeras sociedades de la región.
Con cada sorbo o mordisco de chocolate y cada conversación posterior, la audiencia comprendió que la historia del cacao, ese fruto ancestral tan valorado en la actualidad, comenzó mucho antes, en lo profundo de la selva. En total, se realizaron tres presentaciones dirigidas a todo tipo de público, seguidas de la proyección del cortometraje ‘El Origen del Cacao’. Inforegión conversó con Quirino para conocer más sobre esta experiencia.
El largo camino hacia el hallazgo del cacao más antiguo del mundo
Retrocedamos, como el público de Chocoa, a 1978, mucho antes de que las investigaciones arqueológicas comenzaran en la Huaca Montegrande. En este lugar la comunidad local había construido una iglesia católica en la cima del montículo. Sin embargo, su existencia fue prolongada. Según los relatos de los ancianos del lugar, los bebés que eran llevados aquí enfermaban de un mal conocido como «el mal del susto». Algunos de ellos, trágicamente, fallecían. Este fenómeno llevó al abandono del edificio, que con el tiempo se fue olvidando en medio de la naturaleza, hasta convertirse en un vertedero de basura.
No fue hasta tres décadas más tarde, en 2010, que Quirino Olivera y su equipo se adentraron en la historia de la Huaca Montegrande, decididos a desvelar sus secretos. No fue una tarea sencilla. Antes de comenzar, tuvieron que retirar toneladas de basura esparcidas por el sitio y remover los restos de los cimientos de la iglesia católica que aún permanecían allí.
Pero lo que para muchos podría haber sido solo una excavación, para Olivera y su equipo fue un acto de respeto profundo hacia la tierra. Antes de dar el primer paso en la exploración, celebraron una ceremonia ancestral: la Ofrenda a la Pachamama. Con el corazón lleno de gratitud, pidieron permiso para adentrarse en sus entrañas, buscando su bendición y protección para lo que estaban a punto de descubrir. Era un acto simbólico, un recordatorio de la conexión entre el pasado, la tierra y quienes la habitan.
Durante 15 años, los esfuerzos de Quirino Olivera y su equipo transformaron a Montegrande en uno de los hallazgos más relevantes para la arqueología mundial. Ubicada en la Alta Amazonía peruana, esta zona comenzó a desafiar las narrativas tradicionales que atribuían el origen del cacao a Mesoamérica. Con cada capa de tierra que removían, las excavaciones dirigidas por Olivera desvelaba un panorama cada vez más asombroso.
Montegrande: el corazón espiritual del cacao ancestral
Las excavaciones dirigidas por Olivera revelaron una impresionante estructura arquitectónica en forma de espiral, de más de 5 metros de altura, asociada a rituales religiosos, en la que el Theobroma cacao desempeñó un papel central.
“Se creía que en la Amazonía no había arquitectura monumental ni un desarrollo cultural relevante, como en la sierra y costa de Perú, pero eso ha cambiado. Hace 5500 años, la cultura Marañón construyó una gran estructura en forma de espiral, el templo más antiguo de América donde se encontraba oculto el cacao más antiguo que se conoce en la historia de la humanidad”, afirmó Olivera durante su exposición en Chocoa 2025, presentación que también compartió en el Salón del Chocolate, celebrado en París, Francia en 2024.
Estos hallazgos fueron publicados en marzo de 2024 en la revista Scientific Reports, donde se demostró que el cacao fue domesticado hace 5300 años en la Amazonía. “Después, en los últimos meses, de julio a octubre de 2024, hemos encontrado esculturas de mazorcas y semillas de cacao confeccionadas en roca”, comparte Olivera con Inforegión.
«¿Pero cómo sabemos que aquí vivieron los primeros guardianes del cacao?», se pregunta el arqueólogo. Y explica que, a 5.30 metros bajo tierra, en el lado norte de la excavación, junto a las esculturas de cacao talladas en piedra, se encontraron la cabeza de un jaguar y la mandíbula de una llama, que probablemente fue traída desde los Andes para ser ofrendada junto al cacao. Aunque aún en estudio, este hallazgo sugiere que el cacao formaba parte de prácticas ceremoniales. El jaguar es símbolo de poder y divinidad en las culturas amazónicas, lo que indicaría que el cacao estaba asociado a creencias chamánicas y rituales.
Montegrande en Chocoa 2025: el cacao como legado cultural
Durante su presentación, Olivera proyectó el documental ‘El Origen del Cacao’, que incluye imágenes inéditas de las excavaciones y testimonios de comunidades locales. Su participación en Chocoa 2025 fue posible gracias al respaldo de Swisscontact, SIPPO, APPCacao y Promperú, entidades comprometidas con la promoción del cacao peruano en el mercado internacional.
El evento también se convirtió en un espacio clave para fortalecer redes comerciales y académicas. Especialistas en cacao sostenible y compradores internacionales mostraron un gran interés en el potencial del cacao peruano, especialmente aquel vinculado a narrativas culturales y sostenibles. Olivera comentó a Inforegión que, sorprendentemente, para muchos asistentes que han dedicado gran parte de su vida al chocolate, era la primera vez que veían un árbol de cacao y, aún más, que conocían evidencia científica sobre sus orígenes.
Próximas excavaciones: el misterio de la tumba central
Pero los increíbles hallazgos en Montegrande están lejos de concluir. Para 2025, el equipo de Olivera tiene previsto desmontar los dos anillos centrales de la espiral con el objetivo de desenterrar lo que se cree es la tumba de un líder religioso de alta jerarquía.
«Este año excavaremos la tumba del personaje de la más alta jerarquía religiosa del templo, enterrado en el centro de la espiral. Y sin duda, eso estará acompañado de las evidencias del cacao más antiguo del mundo. Ya hemos encontrado algunas evidencias en los niveles superiores y estamos seguros de que en el contexto de la tumba hallaremos más”, explica Olivera.
Para llevar a cabo estas investigaciones, cuentan con el apoyo del Plan Binacional Perú-Ecuador, que financiará la continuación del proyecto. Además, han firmado un convenio con APPCacao para impulsar la restauración de la genética de estos árboles ancestrales y la protección de los árboles antiguos, un componente nuevo de las investigaciones de Montegrande que se busca convertir en una futura marca Perú.
Implicancias para la cultura y sostenibilidad del cacao peruano
A medida que se desentierran vestigios de una historia milenaria, la conexión entre el cacao y sus orígenes ancestrales obtiene mayor fuerza, una donde se va revelando un vínculo profundo con las comunidades amazónicas. Este descubrimiento tiene el potencial de revalorizar las prácticas agrícolas tradicionales y de impulsar un redescubrimiento de la identidad cultural, que en muchos casos había permanecido oculta con el paso del tiempo.
Olivera, quien ha dedicado años a la excavación, transmite el poderoso mensaje que le inspira este árbol ancestral.»Para mí el árbol del cacao es el último mensajero para salvar la Amazonía. Siento de todo corazón eso, el cacao aparece ahora diciéndonos: mira, con esto puedes restaurar la naturaleza, puedes proteger a las especies, puedes salvar la Amazonía que se está destruyendo cada día», reflexiona, con la convicción de quien ha encontrado en el pasado una oportunidad para preservar el futuro.
(inforegion.pe)