(Agraria.pe) En un giro inesperado y drástico, el Perú ha visto desaparecer casi por completo su industria de té en tan solo un año. Según el analista Martín Garay, CEO de Garay Company, la caída del 95% en las exportaciones de té entre 2024 y 2025 se explica por la salida de Ekaterra, gigante que controlaba la mayor parte del sector.
“Pasamos de exportar US$ 6.53 millones en 2024 a apenas US$ 310 mil en 2025, una contracción casi total. En términos de volumen, el impacto es aún más visual: de mover más de mil toneladas, hemos pasado a mover apenas 63 toneladas. Los contenedores llenos de té que salían del Callao son ahora historia”, apunta Garay.
El detonante fue la reestructuración global de Ekaterra (ex Unilever, dueña de marcas como Lipton) tras su venta a CVC Capital Partners en 2022. “Comenzó una reestructuración silenciosa pero letal para la filial peruana. En 2024, la empresa ya figuraba "en liquidación", reduciendo sus envíos. En 2025, el corte fue total. Ekaterra pasó de facturar US$ 6.26 millones el año pasado a CERO este año”, explica el analista.
Con el retiro del principal jugador, el mercado local quedó al desnudo. El nuevo líder del mercado es Aurandina SAC., que ha exportado US$ 115 mil, seguido de Mi Patria Foods SAC y Karlini International. La diferencia de escala es abismal. El líder actual factura apenas el 1.8% de lo que facturaba el líder anterior.
El cambio de paradigma no solo es cuantitativo, sino también cualitativo. La identidad exportadora ha virado del té negro industrial a infusiones y mezclas de valor agregado en bajo volumen. “Los productos estrella del 2025 ya no son sacos industriales de té negro, sino cajas de "Té Manzanilla", "Té Manzana Canela" y "Té Verde con Frutas". Hemos dejado de ser un proveedor de materia prima industrial para convertirnos en un proveedor de productos terminados de nicho”, sostiene Garay.
También han cambiado los destinos: Estados Unidos perdió peso y ahora los principales compradores son Guatemala (US$ 112.000) y Chile (US$ 81.000), nuestros vecinos regionales.
Para el CEO de Garay Company, la gran lección es clara: Este caso demuestra el riesgo de la concentración de mercado. Permitir que un único actor domine puede ser letal si decide retirarse. Sin embargo, también abre una oportunidad: Perú puede reinventarse como exportador de hierbas y productos de valor agregado. “Perú tiene hierbas que pueden ser exportadas. Este año ha quedado un agujero de más de US$ 6.5 millones que puede ser cubiertos por una identidad propia. Por una marca Perú”, concluyó.