(Agraria.pe) A partir de la campaña 2026/2027, Ghana ha decidido dar un giro estratégico a su industria cacaotera: procesar al menos el 50% de su cacao localmente.
Esta decisión no es solo una política industrial, sino un cambio profundo de modelo, cuyo objetivo es dejar de vender materia prima y capturar más valor en origen. La capacidad existe, pero no se utiliza plenamente. Plantas como WAMCo y CPC operan por debajo de su potencial, y WAMCO 2, una instalación clave, lleva años parada. Reactivarla podría costar entre 5 y 7 millones de dólares, una inversión pequeña en comparación con el impacto: más de 200 empleos directos y mayor capacidad exportadora.
Según Gilder Meza, especialista en la cadena de valor del cacao, el reto no es técnico, sino de ejecución. Procesar localmente podría generar hasta 500 millones de dólares adicionales en divisas, ya que productos como manteca y licor de cacao tienen un mayor valor por tonelada. Ghana puede reposicionarse en la cadena global, pasando de ser solo productor a convertirse en transformador.
No obstante, hay tres condiciones críticas para lograrlo: un suministro estable de granos, financiamiento accesible en un entorno de tasas altas y una demanda global capaz de absorber los productos procesados. El verdadero desafío es transformar una política en capacidad operativa real. La rehabilitación de WAMCO 2 se convierte en el primer test del sistema, no por su tamaño, sino por lo que representa: la capacidad de Ghana para convertir visión en infraestructura y coordinar toda la cadena de valor a tiempo.
Industrializar el cacao implica más que construir plantas; requiere alinear productores, financiamiento, mercado y estándares. En el sector de commodities, ahí es donde realmente se gana o se pierde el juego. "El futuro del cacao no se define en la finca, sino en la capacidad de transformar", afirma Meza. Así, surge la pregunta: ¿Estamos asistiendo al inicio de una nueva geografía del valor en el mercado del cacao?