23 enero 2026 | 10:41 am Por: José Carlos León Carrasco | jcleon@agraria.pe

Café: crece por expansión del área sembrada y no por aumento de productividad

Café: crece por expansión del área sembrada y no por aumento de productividad
Así, entre el 2000 y 2020, la producción creció 84%, el área cosechada 62%, y la productividad apenas 14%. La producción cafetalera de Perú involucra unas 203 mil familias, que cultivan cerca de 387 mil hectáreas de café en 16 regiones del país, con una productividad promedio de alrededor de 725 kilogramos por hectárea y un tamaño medio de parcela de 1.9 hectáreas por familia.

(Agraria.pe) En 2025, el Perú exportó alrededor de 4 millones de sacos de café de 60 kilogramos (239 mil toneladas) por un valor aproximado de US$ 1. 781 millones, consolidándose como el segundo producto agrícola de exportación del país (detrás del arándano) y posicionándose como el noveno productor y exportador mundial de café.

Así lo informó el director de la División de Agricultura y Cambio Climático de la consultora Recursos, José Yturrios Padilla, que indicó que el consumo per cápita de café en nuestro país pasó de cerca de 0. 5 kilogramos por persona en 2011 a 1.2 kg en 2025, lo que implica un consumo nacional de aproximadamente 40.800 toneladas anuales (680 mil sacos).

Agregó que la producción total estimada y café de Perú en 2025 habría alcanzado las 280.682 toneladas, equivalente a 4. 68 millones de saco de los cuales, entre el 80% y 85% se destinan a la exportación.

José Yturrios destacó que la producción cafetalera de Perú involucra unas 203 mil familias, que cultivan cerca de 387 mil hectáreas de café en 16 regiones del país, con una productividad promedio de alrededor de 725 kg por hectárea y un tamaño medio de parcela de 1.9 hectáreas por familia.

Agregó que cinco regiones (San Martín, Cajamarca, Junín, Amazonas y Cusco) concentran el 86% de la producción y el 84% del área sembrada, con importantes diferencias regionales de productividad, siendo el norte más productivo que el centro y el sur.

Productividad está muy por debajo del potencial biológico del cultivo
A pesar de estos avances, señaló que la productividad promedio del café en el Perú sigue siendo muy por debajo del potencial biológico del cultivo y de los estándares Internacionales, incluso entre países que, como el Perú, producen mayoritariamente café Arábica.

Detalló que, mientras que experiencias internacionales muestran rendimientos de 1.8 a 2.5 T/ha, e incluso mayores bajo manejo tecnificado, el Perú produce menos de la mitad por hectárea. El país es prácticamente 100% arábica (95-98%), lo que refuerza su posicionamiento en mercados de calidad, pero también hace más evidente la brecha productiva.

“Esta brecha tiene consecuencias sociales y ambientales. A pesar del ciclo de precios internacionales más alto de la historia reciente (con precios que se multiplicaron por 2. 8 veces entre 2018 y 2025),  el 35% de las familias cafeteras seguían en situación de pobreza en 2024 y 75.3% no alcanzaba el ingreso digno, medido según la metodología del Instituto Anker. Esto confirma que los precios altos, por sí solos, no resuelven la pobreza rural cuando la productividad es baja”, comentó.

Añadió que la estructura productiva explica buena parte del problema. “Existe una marcada heterogeneidad: más del 50% de los productos tienen menos de 2 hectáreas, y estudios recientes muestran que el 70% de estos pequeños productores obtienen rendimientos inferiores a 600 kg/ha. El bajo acceso a servicios productivos (asistencia técnica continua, fertilización adecuada, control sanitario, financiamiento oportuno) está fuertemente correlacionado con la baja productividad y la persistencia de ingresos insuficientes”.

Además, el representante de la consultora Recursos, señaló que el crecimiento histórico del café en el Perú está basado más en la expansión del área sembrada que en el aumento de la productividad. Así, entre el 2000 y 2020, la producción creció 84%, el área cosechada 62%, y la productividad apenas 14%. Este patrón no es sostenible: presiona los bosques, incrementa el riesgo ambiental y puede cerrar mercados cada vez más exigentes en materia de trazabilidad y deforestación.

En ese contexto, indicó que el principal desafío estratégico de la cadena del café en el Perú no es el mercado ni el precio, sino invertir decididamente en el productor para transformar el paquete tecnológico, facilitar la adopción masiva de prácticas conocidas y cerrar la brecha de servicios productivos. “Solo así será posible reducir la pobreza rural, alcanzar el ingreso digno, frenar la deforestación y asegurar que el Perú siga teniendo más y mejor café para vender al mundo en el largo plazo”.

 

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